Llega el verano y parece que todo alrededor invita a parar: planes, viajes, playa, terrazas, amigos que ya están pensando en vacaciones… Pero si estás preparando tu oposición a Policía Nacional, la película cambia bastante. Puedes descansar unos días, claro, pero lo que no puedes hacer, con el examen tan cerca, es desaparecer del estudio durante medio verano.
Este verano, además, tiene una carga especial para quienes preparan la Promo 43 de Policía Nacional. Según la planificación aproximada publicada por la Policía Nacional, el examen de Escala Básica está previsto para finales de septiembre de 2026 y se celebrará en acto único, con conocimientos, psicotécnicos, CIB y personalidad. Es decir: no hablamos de una fecha lejana, ni de una prueba aislada que se pueda preparar con menos presión. Hablamos de llegar a una jornada exigente con la cabeza en su sitio, el temario trabajado y la capacidad para resistir mentalmente varias pruebas seguidas.
La pregunta, entonces, no es si vas a tener un verano normal, porque ya te adelantamos que no; la pregunta es cómo hacer que este verano no te arrase.
Asume que este verano no será como los demás
Cuanto antes lo aceptes, menos energía vas a gastar peleándote con la realidad. Este verano no va a ser como el de tus amigos. Y no pasa nada, de verdad: estás preparándote para cumplir un sueño y haciendo una inversión decisiva para tu futuro.
Aún así, eso no significa que tengas que encerrarte dos meses con el ventilador, los apuntes y cara de mártir. Pero sí conviene entender que este verano tiene una función muy concreta: ayudarte a llegar bien a finales de septiembre.
Habrá días en los que te dé rabia y pensarás que todo el mundo está viviendo menos tú, como el típico opositor solitario. También habrá días en los que estudiar con calor te parecerá directamente una prueba más de la oposición. Pero, piensa que también puede ser el verano en el que ordenes lo que llevas meses construyendo, el momento en el que todo se asienta y se coloca en tu cabeza. No será el verano con más planes de tu vida, pero puede ser uno de los más importantes.
Organiza el estudio con horario de verano
Estudiar en verano no puede depender solo de la fuerza de voluntad. La fuerza de voluntad está muy bien a las ocho de la mañana, pero a las cinco de la tarde, con calor, ruido, mensajes de planes y la cabeza espesa, suele estar bastante más desgastada. Por eso necesitas una rutina pensada para esta época del año. Si compaginas trabajo, familia y estudio, ya sabrás de lo que hablamos, porque la planificación al milímetro será algo que probablemente te acompañe durante todo el año.
Algunas ideas que pueden ayudarte para organizar mejor tu estudio en verano:
- Coloca lo más exigente en las primeras horas del día. Es el mejor momento para trabajar lo que requiere más concentración: temario nuevo, repasos densos o bloques especialmente pesados.
- Reserva las horas de más cansancio para tareas más ligeras. Repasos cortos, esquemas, lectura de apoyo, organización de materiales o revisión de la planificación pueden encajar mejor cuando el día ya pesa un poco más.
- Planifica la semana antes de empezarla. No hace falta diseñar una obra de ingeniería con colores, códigos y veinte bloques imposibles. Basta con saber qué vas a estudiar cada día, qué tardes vas a reservar para tareas más suaves y dónde vas a colocar los descansos.
- No llenes todos los huecos. En verano siempre aparecen imprevistos: planes familiares, calor, viajes, días más torpes. Si tu horario no deja margen, cualquier cambio lo desmonta entero.
- Cuidado con los horarios épicos. Esos planes de diez horas diarias que nacen un domingo por la noche con muchísima motivación suelen empezar a tambalearse el martes a media mañana. En verano, más que nunca, gana la constancia realista.
Mejor seis días bien sostenidos que tres días de heroicidad y cuatro de culpa.
Consejos para estudiar mejor en verano
A estas alturas, estudiar “mucho” ya no es suficiente. Es importante, claro. Pero el verano previo a un examen no debería medirse solo en horas acumuladas, sino en calidad del trabajo.
Con el examen previsto en acto único, tiene poco sentido dedicar todo el verano a dar vueltas al temario sin mirar de frente el resto de pruebas escritas. El teórico pesa mucho, pero no llega solo. También estarán los psicotécnicos, el CIB y personalidad. Y eso exige algo más que memoria.
Algunas claves para aprovechar mejor cada hora:
- En el teórico, no te limites a leer y subrayar otra vez. A estas alturas necesitas comprobar qué temas fallan, qué preguntas repites mal, qué artículos confundes y qué bloques parecían dominados hasta que aparece un test un poco retorcido.
- Corrige de verdad. La corrección es incómoda, lo sabemos, pero ahí está buena parte del avance. No se trata solo de contar aciertos, sino de entender por qué has fallado.
- Entrena los psicotécnicos con constancia. No vale hacer ejercicios de vez en cuando “para no perder ritmo”. Mejor sesiones más breves, pero sostenidas en el tiempo y revisando bien los errores.
- Mira qué tipo de fallo estás cometiendo. No es lo mismo fallar por cálculo que por atención, comprensión, gestión del tiempo, nervios o precipitación. Cada error te está dando una pista distinta.
- No dejes CIB y personalidad para el final. Como parecen menos “estudiables”, es fácil aparcarlos. Precisamente por eso conviene familiarizarse con ellos antes, entender cómo se plantean y no llegar al examen con la sensación de estar improvisando una parte importante de la jornada.
Descansa unos días, pero descansa bien

La clave para ir a por todas en la oposición con el verano por delante está en, si descansas, elegir bien esos días y descansarlos de verdad: sin apuntes abiertos, sin mirar el campus cada media hora y sin hacer como que estudias cuando en realidad solo estás acumulando ansiedad. Si paras, para: duerme, sal, cambia de ambiente y recupera un poco de cuerpo y de ánimo.
Eso sí: que el descanso tenga principio y final. Tres días pueden sentarte muy bien; tres días que se convierten en diez por inercia ya son otra cosa. Para volver, empieza con una tarea sencilla: un test, una corrección, un repaso concreto. Algo que te devuelva al ritmo sin convertir la vuelta en una ceremonia de sufrimiento.
Llega a septiembre con rutina, no con un sprint desesperado
Este septiembre no empieza, realmente, en septiembre; es el fruto de lo que habrás hecho durante julio y agosto: los repasos, los errores que corriges, los psicotécnicos que has estado entrenando y esos días en los que estudias sin demasiadas ganas, pero estudias. Todo eso, suma, y mucho.
Este año quizá no puedas tener el verano que te gustaría. Pero sí puedes tener un verano que juegue a tu favor: con algún descanso, pero con una rutina clara que te ayude a prepararte de verdad y a no depender de la improvisación.
En Ofipol sabemos que esta recta final pesa. Por eso nuestros cursos online y presenciales están pensados para ayudarte a llegar al examen con planificación, simulacros, recursos actualizados y profesores que te orienten sobre qué reforzar antes de septiembre. Porque finales de septiembre no está tan lejos. Y sentarte delante del examen con la sensación de haber hecho lo que tocaba cambia mucho las cosas.
