Si estás preparando la oposición a Policía Nacional y has pensado alguna vez eso de “las físicas ya me las preparo al final”, ¡ojo! Ese plan, que sobre el papel parece bastante cómodo, en la práctica suele salir regular.
La oposición ha subido el nivel y cada convocatoria deja menos sitio para ir con lo justo. El temario sigue teniendo muchísimo peso, sí, pero las físicas no son una parte secundaria que puedas dejar aparcada hasta que te entre el agobio. Ahora son tan importantes como el temario y si las preparas a medio gas, puedes pagarlo caro.
Superarlas es obligatorio para continuar en la oposición. La clave está en llegar al final con puntos suficientes para que las físicas jueguen a tu favor, no en tu contra. Así que la pregunta ya no es únicamente: “¿voy a pasar las pruebas físicas?”. La pregunta de verdad es otra: “¿cuántos puntos voy a ser capaz de rascar en esta fase?”. Porque preparar las físicas en esta oposición también es una carrera de fondo.
Pasar las físicas no siempre es suficiente
La idea que tienes que tener muy clara es que aprobar justo puede no ser suficiente. Las pruebas físicas de la oposición a Policía Nacional son eliminatorias. Cada ejercicio se puntúa de 0 a 10 y sacar un 0 en cualquiera de ellos supone quedar fuera del proceso. Además, para ser apto hay que alcanzar al menos una media aritmética de 5 puntos en el conjunto de las pruebas.
Hasta ahí, todo más o menos conocido. El problema es que muchos opositores siguen preparando esta parte con mentalidad de supervivencia: “llego al cinco, paso la fase y ya está”. Y ese “ya está” es precisamente el peligro, porque las físicas sirven para mucho más que evitar la eliminación: forman parte del sumatorio y pueden ayudarte a ganar ventaja frente a otros aspirantes. En una oposición tan ajustada, una nota baja puede dejarte sin margen aunque hayas trabajado bien el temario, y una buena nota en las físicas puede darte ese empujón final cuando todo se decide por muy poco.
Por eso, a día de hoy, quedarse en 16, 17 o 18 puntos puede ser una apuesta demasiado corta si quieres competir con opciones reales. El objetivo tiene que ser más ambicioso: hoy acercarte a puntuaciones más altas, como mínimo de 22 puntos, puede darte mucho más aire en el sumatorio.
Por qué el sumatorio lo cambia todo

Y es que, durante años, muchos opositores han separado demasiado las dos partes: por un lado, el temario y aprobar el examen teórico; por otro, las físicas. Como si estudiar fuera “opositar” y entrenar fuera simplemente “ponerse en forma”.
Si la nota de conocimientos y la aptitud física forman parte del resultado final, preparar una al máximo y dejar la otra “para cuando haya tiempo” es jugar con fuego. Porque luego llega el sumatorio y las cuentas no siempre salen. Hay opositores que hacen un buen examen, pero llegan a las físicas con una puntuación demasiado justa para competir de verdad. Si quieres que las físicas te ayuden, no basta con pasarlas, tienes que convertirlas en puntos para lograr el apto.
Cuáles son las pruebas físicas de la oposición a Policía Nacional
Si ya estás dentro de la oposición, seguro que ya sabes que las pruebas físicas de Policía Nacional para Escala Básica se componen de tres ejercicios: circuito de agilidad, fuerza del tren superior y carrera de 1.000 metros. Son pruebas muy diferentes entre sí, así que no vale con estar “en forma” de manera general. Puedes correr bien y sufrir en la barra. Puedes tener fuerza y perder décimas en el circuito. Puedes entrenar bastante y aun así no saber gestionar un 1.000.
Circuito de agilidad. El circuito de agilidad es corto, rápido y traicionero. Desde fuera parece sencillo, pero cuando estás dentro cada décima cuenta. Aquí importan la velocidad, la coordinación, los apoyos, los giros y la seguridad con la que ejecutas el recorrido. Una mala salida, un giro demasiado abierto o una duda en un obstáculo pueden hacerte perder una nota muy valiosa.
Fuerza del tren superior: dominadas o suspensión en barra. En la prueba de fuerza del tren superior, los hombres realizan dominadas y las mujeres suspensión en barra. Y aquí conviene desmontar otro clásico: no todo es fuerza bruta. La técnica importa muchísimo. En las dominadas cuentan el agarre, la espalda, los hombros, el core y la limpieza del movimiento. En la suspensión ocurre algo parecido: aguantar más tiempo depende de la fuerza, sí, pero también del control corporal.
Carrera de 1.000 metros. La carrera de 1.000 metros suele imponer bastante respeto. Y con razón. No es una carrera larga, pero tampoco es un sprint. Está justo en ese punto maravilloso en el que sufres bastante y encima tienes que pensar. Si sales demasiado fuerte, lo pagas. Si sales demasiado lento, puede que no tengas tiempo de recuperar. Y si nunca has trabajado ritmos, series o cambios de intensidad, el día de la prueba todo se vuelve mucho más difícil.
Consejos para preparar las pruebas físicas de la oposición a Policía Nacional
A partir de aquí, la clave está en organizar bien el entrenamiento: saber por dónde empezar, controlar tus marcas y no dejar que los fallos típicos te resten puntos.
- Mide tus marcas desde el principio. Saber dónde estás es la única forma de saber qué tienes que mejorar.
- No abandones ninguna prueba. Que una se te dé mejor no significa que puedas olvidarte de ella.
- Trabaja la técnica. En el circuito, en las dominadas y en la suspensión, hacer las cosas bien puede darte puntos. Hacerlas mal puede quitártelos.
- No conviertas cada entrenamiento en el examen final. Simular está bien, pero no puedes vivir siempre al límite.
- Cuida la progresión. Mejorar no va de hacer locuras una semana y desaparecer la siguiente.
- Pide ayuda si te atascas. Un entrenador que conozca las pruebas puede ahorrarte errores, lesiones y mucha frustración.
Recuerda: entrenar más no siempre significa entrenar mejor. Lo que importa es saber qué estás haciendo, por qué lo estás haciendo y cómo encaja en tu objetivo final.
Errores que pueden costarte puntos en las pruebas físicas

- Empezar tarde. El clásico “cuando lleve mejor el temario me pongo con las físicas” o “me preparo en verano” suena muy razonable, hasta que llega el momento y descubres que no hay margen. La fuerza, la resistencia, la velocidad y la técnica necesitan tiempo. No puedes pedirle al cuerpo en tres semanas lo que no has trabajado durante meses.
- Entrenar sin planificación. Salir a correr algún día, hacer unas dominadas cuando te acuerdas y probar el circuito de vez en cuando no es preparar una oposición. Es moverse. Y moverse está bien, pero no siempre te acerca a la nota que necesitas.
- Pensar solo en aprobar. Este puede ser el error más peligroso ahora mismo. El objetivo, como hemos visto, no debería ser llegar justo: es muy importante llegar con margen. Si las físicas forman parte del sumatorio, cada punto que no trabajas es un punto que otro opositor sí puede estar ganando.
- Entrenar con prisa y acabar lesionado. Forzar demasiado, copiar rutinas sin adaptarlas o no descansar puede dejarte parado justo cuando más necesitas avanzar.
Empieza a preparar las físicas cuanto antes

En Ofipol ofrecemos una preparación integral para que puedas ir a por todas en las pruebas físicas con entrenamientos orientados a la oposición, planificación adaptada y seguimiento para mejorar con cabeza.
El temario sigue siendo imprescindible, por supuesto. Pero la plaza también se pelea corriendo, agarrándote a la barra y arañando décimas en el circuito. Si quieres empezar a preparar las físicas con Ofipol, puedes informarte y reservar tu plaza llamando al 916 189 561 o escribiendo a info@ofipol.com. Cuanto antes empieces a tomártelo en serio, menos puntos dejarás escapar por el camino.
